La Macrofamilia del Asia Oriental agrupa varias hipótesis sobre una gran familia lingüística formuladas por distintos investigadores. Stanley Starosta la presentó de forma sistemática en 2001, y más tarde George van Driem y Michael D. Larish propusieron modelos propios.
Estas propuestas difieren en los grupos lingüísticos incluidos, la distribución de las protolenguas y su cronología, por lo que aún no hay consenso académico. Mundiñol, especializada en la enseñanza y la investigación del japonés, presta especial atención al modelo de Michael D. Larish, que incorpora explícitamente el japonés y el coreano como parte central de su teoría.
東アジア大語族
東アジア大語族は、複数の研究者によって提案されている大規模な仮説的語族の総称です。最初に体系的に提案したのは Stanley Starosta(2001)ですが、その後 George van Driem や Michael D. Larish らも独自のモデルを提示しています。
これらの複数の提唱にはさまざまな立場がありますが、Mundiñol は日本語教育と日本語学研究を専門分野の一つとしているため、 日本語および朝鮮語を明確に含めて論じている Michael D. Larish の提示に特に注目し、その理論構成を中心に紹介します。
Michael D. Larish
Larish propuso una hipótesis según la cual las lenguas del Sudeste Asiático y del Este de Asia se habrían ramificado a partir de una gran protolengua común (a la que él se refiere a menudo como “Proto-Asian”, o protoasiático).
Modelo filogenético del Asia Oriental (Proto-Asian) según Michael D. Larish
En el modelo de Larish, la agrupación Japano-Koreanic, que incluye las lenguas japónicas (Japano) y las coreánicas (Koreanic), es un punto de especial interés para Mundiñol.
Familia japónica (Japano): incluye el japonés (dialectos del archipiélago principal) y las lenguas de las islas Ryūkyū. Larish sitúa el japonés como una de las ramas del Proto-Asian.
Familia coreánica (Koreanic): conjunto de dialectos hablados en la península de Corea y sus alrededores.
Otra gran rama es la Austro-Asian, que se considera abarca las familias austronesia, austroasiática, kra-dai, hmong-mien y sino-tibetana, entre otras.
Japano-Koreanic
Familia japónica
La familia japónica (Japanese / Ryukyuan) comprende los dialectos del japonés distribuidos principalmente en el archipiélago japonés (japonés continental) y las lenguas de Ryūkyū.
Existen diversas teorías sobre su origen: algunas lo sitúan en la cuenca baja del río Yangtsé (actuales regiones de Zhèjiāng y Jiāngsū) o en el este del continente de Asia Oriental,
mientras que otras proponen un proceso de formación complejo dentro del propio archipiélago.
Se considera que entre los siglos X y VIII a.C. llegaron al norte de Kyūshū grupos procedentes de China (por ejemplo, de la cuenca media del Yangtsé) junto con la cultura del cultivo del arroz.
La lengua que hablaban suele denominarse de forma convencional lengua Yayoi,
y se la considera el antepasado directo o una de las ramas del protojaponés.
La historia del arroz
El alimento básico de Japón es el arroz. Es divertido comer lo mismo que los japoneses y, al mismo tiempo, profundizar en el conocimiento de su lengua. Sin embargo, se considera que el cultivo del arroz (arrozal) comenzó a expandirse plenamente en Japón hacia varios siglos antes de Cristo.
Se cree que la propia lengua japonesa se formó a través de la introducción de culturas y lenguas de pueblos inmigrantes y migrantes.
En otras palabras, tanto la gastronomía japonesa como el idioma japonés se han enriquecido gracias a influencias culturales externas. Por cierto, en España también se consume arroz desde hace mucho tiempo; se dice que fue introducido durante el periodo de dominio islámico (alrededor del siglo VIII). No sería exagerado afirmar que las lenguas, las culturas y las tecnologías se han desarrollado en muchos países y regiones mediante la transferencia y el intercambio cultural.
La lengua Yayoi se mezcló con la lengua de los pueblos indígenas del archipiélago (la lengua Jōmon) y acabó dando lugar al protojaponés.
Aunque la lengua Jōmon es de filiación desconocida, en la hipótesis de Larish se la sitúa como una capa antigua dentro del conjunto de las lenguas del Asia Oriental (Proto-Asian).
Si la lengua Yayoi estuvo relacionada con las lenguas del sur de la península de Corea (de tipo Japano-Koreanic),
el proceso por el cual se mezcló con la lengua Jōmon y dio origen al protojaponés
puede considerarse un apoyo a la hipótesis “Japano-Koreanic”, que sostiene un origen común entre las familias japónica y coreánica.
En otras palabras, el protojaponés puede entenderse como una lengua de carácter mixto,
formada por el contacto entre una lengua del ámbito Japano-Koreanic (la Yayoi) y la lengua indígena Jōmon del archipiélago.
Este proceso de formación concuerda tanto con los datos de la historia lingüística como con los hallazgos de la arqueología y la genética.
La familia japónica se interpreta, por tanto, como una rama dentro del ámbito lingüístico del Asia Oriental,
que se diversificó siguiendo la secuencia “lengua Yayoi → protojaponés → dialectos regionales → dialectos modernos del japonés y lenguas ryūkyū”.
Los pueblos que introdujeron el cultivo del arroz y la lengua en Japón
Según la arqueología y la genética, entre los siglos X y VIII a.C. se cree que llegaron al norte de Kyūshū, desde el sur de la península de Corea, grupos de personas portadoras de la cultura del cultivo del arroz.
A partir de los siglos IV–III a.C. comenzó una migración a gran escala desde el sur de la península de Corea, lo que trajo consigo, además del cultivo del arroz, el uso de herramientas metálicas, la aparición de jerarquías sociales, nuevos tipos de tumbas y cambios en la estructura de los asentamientos, conformando un estrato cultural claramente distinto.
Durante este periodo también se produjeron grandes transformaciones en el sistema lingüístico del archipiélago japonés: se considera que el prototipo del japonés actual se formó mediante la incorporación de la lengua Yayoi de los inmigrantes al sustrato de la lengua Jōmon.
Familia coreánica
La familia coreánica (Koreanic) se refiere al conjunto de lenguas habladas en la península de Corea y sus alrededores.
Históricamente, se considera que en la península existieron varios dialectos y distintos contactos lingüísticos,
y algunos estudios han señalado la posible existencia, en el sur de la península, de una lengua de filiación diferente,
perteneciente al grupo “yayoi”, emparentada con la familia japónica.
Alrededor del cambio de era, la península de Corea no constituía un único ámbito lingüístico, sino que albergaba una gran diversidad de lenguas.
En el sur se hablaban lenguas cercanas al yayoi, mientras que desde el norte hasta el noreste de China se extendían las lenguas que más tarde darían origen a la familia coreánica.
Se considera que esta diversidad regional influyó en la posterior formación del coreano.
En el sistema propuesto por Larish, tanto la familia japónica como la coreánica se sitúan dentro del grupo Japano-Koreanic,
y por encima de este se postula un nivel superior denominado Proto-Asian (o Borean).
Es decir, ambas se consideran lenguas hermanas que comparten un ancestro común profundo dentro del conjunto de las lenguas del Asia Oriental.
Esta relación puede compararse, dentro de la familia indoeuropea,
con la que existe entre el grupo itálico y el grupo celta.
En otras palabras, se considera que las familias japónica y coreánica se separaron de una misma protolengua en un pasado remoto,
y que cada una evolucionó de forma independiente en contextos culturales y geográficos distintos, manteniendo así una “relación lingüística de hermanas”.
Austro-Asian
Familia austronesia (Austronesian)
La familia austronesia es una de las más extensas del mundo en cuanto a distribución geográfica.
Se originó en Taiwán y se extendió hacia Filipinas, Indonesia, Malasia, Polinesia,
e incluso hasta Madagascar, frente a las costas de Mozambique.
Comprende entre 1.200 y 1.500 lenguas, con más de 400 millones de hablantes.
Se considera que las lenguas indígenas de Taiwán (las lenguas formosanas)
representan las ramas más antiguas, a partir de las cuales se expandieron hacia el sur y el este
para formar el grupo malayo-polinesio.
Según la propuesta de Larish, esta familia forma parte de la rama meridional del “Proto-Asian”.
Familia austroasiática (Austroasiatic)
La familia austroasiática comprende unas 160 lenguas distribuidas por el sudeste asiático continental
y parte del este de la India.
Entre sus principales representantes se encuentran el vietnamita (rama viet-muong),
el jemer (camboyano) y el mon (rama mon-jemer).
Se supone que en la antigüedad estuvo ampliamente extendida por toda la península indochina.
Algunos estudios sugieren que esta familia comparte un sustrato antiguo con las lenguas del sur de Asia
y con la familia austronesia.
Starosta y Larish sitúan el austroasiático dentro de la rama meridional de las lenguas protoasiáticas del Este de Asia.
Familia kra-dai (Kra-Dai)
La familia kra-dai (también llamada tai-kadai) se distribuye principalmente en el sudeste asiático continental
y en el sur de China.
Lenguas representativas son el tailandés, el lao y el zhuang.
Incluye unas 90 lenguas, caracterizadas por sistemas tonales y estructuras monosilábicas.
Históricamente mantuvo estrechos contactos con la familia austronesia,
y en el pasado se propuso incluso una relación genética común (la hipótesis austro-tai).
Actualmente, continúan las investigaciones comparativas sobre las correspondencias fonológicas y léxicas entre ambas familias.
Familia hmong-mien (Hmong–Mien)
La familia hmong-mien está compuesta por las lenguas de los pueblos hmong (miao) y mien (yao),
habladas en el sur de China, norte de Vietnam, Laos y norte de Tailandia.
Comprende unas 30 lenguas con más de 15 millones de hablantes.
Presenta sistemas tonales muy desarrollados y una marcada tendencia a la reducción morfológica y a la isolación.
El contacto prolongado con las familias kra-dai y sino-tibetana ha provocado numerosos préstamos y convergencias tipológicas.
Aunque posee una alta independencia dentro del conjunto de lenguas del Este de Asia,
en el modelo de Larish y otros se incluye como un componente de la rama meridional del Proto-Asian.
Familia sino-tibetana (Sino-Tibetan)
La familia sino-tibetana incluye al chino (grupo sinítico), al tibetano, al birmano y a muchas otras lenguas,
constituyendo una de las familias lingüísticas más grandes del mundo, con unas 400 lenguas y más de 1.500 millones de hablantes.
Internamente se divide, de forma general, en un grupo sinítico (chino) y otro tibetano-birmano.
Se distribuye desde el norte de China hasta el Himalaya, mostrando gran diversidad léxica, gramatical y fonológica.
Starosta considera esta familia como un componente central del macrogrupo lingüístico del Este de Asia,
postulando un ancestro común con las familias del sudeste asiático (austroasiática y austronesia).
Relación entre la Macrofamilia del Asia Oriental y la Macrofamilia Boreana
La supermacrofamilia boreana es una hipótesis teórica que intenta vincular varias familias lingüísticas
ampliamente distribuidas por el norte de Eurasia —como las familias indoeuropea, urálica y los grupos propuestos bajo el
conjunto altaico— a partir de un ancestro común.
Si existió una lengua proto-boreana (Proto-Borean), se estima que su origen se remontaría a unos 12.000–20.000 años atrás,
hacia el final del Pleistoceno (la última glaciación).
Este tipo de estudio busca correspondencias léxicas y fonológicas a una escala temporal extremadamente amplia,
por lo que requiere un análisis comparativo muy riguroso para distinguir las similitudes accidentales de las verdaderamente genéticas.
Basado en el esquema original de Harold C. Fleming (1991), revisado por Sergei A. Starostin (2002)
La Macrofamilia Boreana
¿Cómo serían las lenguas del Paleolítico Superior, cuando los humanos aún cazaban mamuts?
La Macrofamilia Boreana, actualmente un tema de debate en el grupo de investigación lingüística de MUNDIÑOL,
es una macrofamilia hipotética propuesta para conectar de forma amplia diversas familias lingüísticas del hemisferio norte,
como las familias indoeuropea, urálica, altaica, así como las lenguas chucoto-kamchatkas y las esquimo-aleutianas.
Se trata de un intento de establecer vínculos genéticos a gran escala entre estas familias distantes.
¡Quién sabe si los antepasados del japonés o del coreano también podrían estar relacionados!
Posición de Larish (Proto-Asian = hipótesis interna dentro de Borean)
Larish no adopta directamente la hipótesis boreana, pero su concepto de “Proto-Asian” puede situarse dentro de un marco macrofamiliar más amplio, mostrando puntos de coherencia con la idea superior de Borean. Además, Larish desarrolla su teoría tomando como referencia los debates comparativos y filogenéticos de Starostin, incluidos los enfoques nostráticos y de comparación amplia.
Macrofamilia del Asia Oriental — Otras propuestas
Además de Larish, otros investigadores han propuesto vínculos amplios equivalentes a la Macrofamilia del Asia Oriental. A continuación se muestran algunos ejemplos representativos.
Propuesta de Stanley Starosta
Diagrama esquemático de la Macrofamilia del Asia Oriental según Stanley Starosta
Starosta propuso la hipótesis del “Proto-East-Asian”, centrada principalmente en las relaciones entre las familias sino-tibetana, austroasiática y austronesia. Aunque el japonés y el coreano podrían estar incluidos, su posición exacta aún no está claramente definida. Algunos estudios sugieren que la protolengua del Asia Oriental pudo haber existido desde tiempos muy antiguos en la llanura del norte de China, asociada a culturas como Peiligang o Cishan. Sin embargo, estas correspondencias arqueológicas y lingüísticas implican muchas suposiciones, y las interpretaciones sobre su cronología y formas reconstruidas varían según los autores.
Propuesta de George van Driem (2012)
Propuesta de George van Driem (presentada en el 18.º Simposio de Lenguas del Himalaya, 2012)
Van Driem abordó la cuestión desde la perspectiva de la historia de la expansión humana y de los modelos arqueogenéticos, analizando la difusión de las lenguas agrícolas del Asia Oriental, incluidas el japonés y el coreano.
Su planteamiento no se basa tanto en una reconstrucción comparativa, sino en factores ecolingüísticos y de distribución geográfica, sin considerar al japonés y al coreano como lenguas aisladas ni como pertenecientes a una misma familia definida.
Además, relacionó su hipótesis con la expansión del haplogrupo paterno del cromosoma Y O, introduciendo una visión sociogenética conocida como la “hipótesis del lenguaje paterno”, según la cual los seres humanos tienden a heredar la lengua del padre.
Posición de Michael D. Larish
Entre todas estas propuestas, Michael D. Larish es el único que empleó datos lingüísticos concretos del japonés y del coreano para realizar comparaciones y reconstrucciones.
Basándose en la teoría de Starosta, Larish postuló un estrato común entre las lenguas del Asia Oriental, denominado Proto-Asian, y analizó su difusión estratigráfica (stratigraphy) para argumentar la existencia de vínculos amplios que incluyen las lenguas japónicas y coreanas.
Comparación entre la teoría de la “Comunidad de Origen Japón-Corea” y Michael D. Larish
La teoría de la Comunidad de Origen Japón-Corea sostiene que el japonés y el coreano, e incluso los pueblos japonés y coreano,
provienen de un “mismo ancestro común”. Esta idea se difundió en Japón desde finales del período Edo hasta la era Meiji.
Sin embargo, no se trata de una hipótesis lingüística, sino más bien de una interpretación histórica y política,
diferente de una teoría basada en una verificación académica rigurosa.
No obstante, el lingüista Shōzaburō Kanazawa (1863–1951) llevó a cabo un estudio comparativo académico centrado en las similitudes estructurales entre el japonés y el coreano,
en lugar de hacer afirmaciones políticas. Su obra *“Comunidad de Origen Japón-Corea”* (1910) se publicó el mismo año que la anexión de Corea por Japón,
por lo que a menudo se asocia con un contexto político; sin embargo,
en realidad fue un intento de explorar la afinidad cultural y lingüística entre ambos pueblos,
sin intención alguna de justificar la invasión o el dominio.
Por otro lado, la hipótesis de Michael D. Larish sobre la “Proto-Asiática” se basa en una comparación lingüística a gran escala de las lenguas de Asia Oriental,
y constituye una propuesta académica pura, sin implicaciones políticas ni étnicas.
Aunque los puntos de partida y los objetivos de ambos son completamente distintos,
el hecho de que ambos parezcan llegar a la conclusión de que “el japonés y el coreano podrían compartir algún origen común”
ha hecho que a menudo se los compare superficialmente.
Eje de comparación
Hipótesis Proto-Asiática de Michael D. Larish
Teoría de la Comunidad de Origen Japón-Corea
Punto de partida y objetivo
Larish: Explicar científicamente la genealogía de las lenguas de Asia Oriental mediante la comparación lingüística.
Teoría Japón-Corea: Afirmar la identidad cultural y étnica entre japoneses y coreanos.
Metodología
Larish: Método comparativo basado en correspondencias fonéticas, léxicas y gramaticales.
Teoría Japón-Corea: Se fundamenta en similitudes entre mitos, topónimos y textos antiguos, así como en conjeturas histórico-étnicas.
Conclusión y naturaleza
Larish: Hipótesis sobre una familia lingüística amplia que incluye las lenguas japónicas y coreanas.
Teoría Japón-Corea: Perspectiva ideológica que sostiene una comunidad étnica y cultural de origen.
Elemento político
Larish: Ninguno. Investigación académica neutral.
Teoría Japón-Corea: Presente. Fue utilizada en contextos políticos, especialmente en el Japón moderno.
Por lo tanto, la teoría de Larish es una “hipótesis derivada de la comparación lingüística”,
mientras que la teoría de la Comunidad de Origen Japón-Corea pertenece al ámbito de las “creencias culturales y políticas”.
Aunque ambas compartan parcialmente conclusiones similares, ello es una coincidencia,
ya que sus fundamentos y objetivos son completamente distintos.
El Santuario Kōzu, situado en el distrito Chūō de Osaka, del que Shōzaburō Kanazawa afirmó que “originalmente se consagraba a una deidad coreana”. Se dice que fue el punto de partida de su investigación y también una fuente de inspiración que guió su trabajo.
Fuentes principales (referencias):
Stanley Starosta (2001):
“Proto-East-Asian and the Origin and Dispersal of the Languages of East and Southeast Asia and the Pacific”
— Primera propuesta sistemática de la hipótesis de la Macrofamilia del Asia Oriental (Proto-Asian).
George van Driem (2001):
Languages of the Himalayas: An Ethnolinguistic Handbook of the Greater Himalayan Region
— Presenta un marco comparativo entre las lenguas del Asia Oriental y las lenguas del Himalaya.
Michael D. Larish (2006):
“Possible Proto-Asian archaic residue and the stratigraphy of diffusional cumulation in Austro-Asian languages”
— Modelo ampliado basado en la hipótesis del “Proto-Asian”, que incluye explícitamente el japonés y el coreano.
Sergei Starostin (1991–2003):
Conjunto de estudios comparativos y filogenéticos sobre las macrofamilias Nostrática y Boreana
(por ejemplo, Altaic Etymological Dictionary, proyecto Tower of Babel), que proporcionan la base teórica para la comparación genealógica.
van Driem は言語系統よりも、人類拡散史や考古遺伝学的モデルの観点から、
「日本語・朝鮮語を含む東アジア農耕言語の拡散」について論じました。
彼の議論は比較言語学的再構成というより、言語生態・地理的分布に基づくもので、
日本語と朝鮮語を「孤立語」と断じるわけでも、「同系語族」と主張するわけでもありません。
また、Y染色体ハプログループ O の拡散と関連づけ、
「父系言語仮説(人は父親の言語を引き継ぐ傾向がある)」という社会遺伝的視点を導入しています。
Michael D. Larish の位置づけ
これらの提案の中で、具体的に日本語や朝鮮語の言語資料を用い、
比較・再構成を試みたのは Michael D. Larish だけです。
Larish は Starosta の理論を基盤に、東アジア諸語に共通する古層(Proto-Asian)を仮定し、
その層的拡散(stratigraphy)を通じて、日琉語や朝鮮語を含む広域的関係を論じました。
Stanley Starosta(2001):
“Proto-East-Asian and the Origin and Dispersal of the Languages of East and Southeast Asia and the Pacific”
― 東アジア大語族(Proto-Asian)仮説の初期提案。
George van Driem(2001):
Languages of the Himalayas: An Ethnolinguistic Handbook of the Greater Himalayan Region
― 東アジア語群とヒマラヤ諸語の比較を通じた系統的枠組みの提唱。
Michael D. Larish(2006):
“Possible Proto-Asian archaic residue and the stratigraphy of diffusional cumulation in Austro-Asian languages”
― 「原アジア語(Proto-Asian)」仮説に基づく、日琉語・朝鮮語を含む拡張モデル。
Sergei Starostin(1991–2003):
ノストラティックおよびボレア大語族などの広域比較・系統論的研究群
(例:Altaic Etymological Dictionary、Tower of Babel プロジェクト)に基づく系統比較の理論的基盤。
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El español, catalán, francés y otras lenguas vienen del latín; el ruso, polaco y otras eslavas del protoeslavo; y el hindi, urdu y otras indoarias del sánscrito.
No hay registros escritos de su origen, pero la hipótesis del Kurgán, aceptada por muchos, propone que era una lengua flexiva hablada hacia 4000 a.C. por los pueblos de la cultura Yamna del Pontocaspio.
El camino que llevó del protoindoeuropeo al grupo de lenguas itálicas no fue sencillo ni lineal, sino que dio lugar a distintas teorías e interpretaciones. En especial, la «hipótesis italo-celta» sigue siendo motivo de debate entre quienes la apoyan y quienes la rechazan.
Entre la segunda mitad del segundo milenio a. C. y los inicios del primer milenio a. C., pueblos de origen indoeuropeo cruzaron los Alpes y se establecieron en la península itálica, formando un grupo lingüístico propio: las lenguas itálicas, que incluían, además del latín, el osco, el umbro y otras. De ellas, el latín, miembro de las lenguas itálicas, fue el que posteriormente dio lugar a las lenguas romances.
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